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Los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud,
como es el caso de México, han establecido el compromiso
de regular y legislar acerca de las prohibiciones para fumar
en lugares públicos, así como de informar a la población
acerca de los peligros que tiene para la salud de sus familias
y de ellos mismos ser fumadores pasivos al respirar el humo
del tabaco de otras personas.
Consciente
de la magnitud del problema, México participa en la lucha
internacional contra el tabaquismo, a través de las sesiones
de trabajo del Convenio Marco para la Lucha Antitabáquica,
promovido por la Organización Mundial de la Salud, cuyo
objetivo es proporcionar un marco para las medidas que habrán
de tomarse en cuanto a la reducción de la demanda del tabaco,
de manera que se haga en forma integrada y que sean adoptadas
por los Estados Miembros de este organismo internacional.
Sin
embargo, es una realidad que los fondos sustanciales que
las empresas tabacaleras multinacionales destinan a la promoción
del tabaco en México han limitado los esfuerzos de control
expresados en las restricciones existentes sobre la publicidad.
Estas
empresas patrocinan campeonatos de fútbol, financian competencias
internacionales de automovilismo, carreras de caballos,
festivales de cine y conciertos musicales. La publicidad
de tabaco transmite mensajes no sólo para propiciar la selección
entre marcas por los fumadores habituales, sino para promover
el consumo e inducir a los grupos de riesgo, especialmente
los jóvenes, al uso del tabaco.
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