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De acuerdo con la OMS, del total de la población adulta
en el ámbito mundial, el 30 por ciento son fumadores, es
decir mil 170 millones de personas. De éstos, anualmente
mueren 4 millones, lo que equivale a la defunción de siete
personas por minuto a causa de enfermedades relacionadas
al tabaquismo.
Esto
significa que una vez que haya concluido la transmisión
de este programa, es decir en el lapso de una hora, en el
mundo habrán muerto 420 personas como consecuencia de enfermedades
estrechamente relacionadas con la adicción al tabaco.
En
México, se estima que más de 44 mil personas mueren al año
por enfermedades causadas por el consumo de tabaco. Es decir
que una de cada diez muertes que ocurren en nuestro país
son consecuencia de los daños causados a la salud por esta
adicción.
A
pesar de que actualmente se conocen los problemas que provoca
el tabaquismo, esta adicción continúa en ascenso, especialmente
en países como el nuestro, que son blanco de las estrategias
de la industria tabacalera internacional que, en busca de
nuevos mercados de fumadores, dirige gran parte de sus publicidad
a consumidores potenciales, particularmente a los jóvenes
y las mujeres.
Las
primeras investigaciones que establecieron una relación
entre el consumo de tabaco y el desarrollo de ciertas enfermedades
cardiorrespiratorias datan de 1940. Sin embargo, tuvieron
que pasar más de 20 años antes de que la comunidad científica
confirmara definitivamente la existencia de una estrecha
relación entre el tabaquismo y el deterioro de la salud
del fumador.
Actualmente
en México hay aproximadamente 31 millones de personas expuestas
de manera voluntaria o involuntaria a los daños a la salud
causados por el tabaco, lo que representa casi la tercera
parte de la población total de nuestro país. De ahí la importancia
de disminuir radicalmente el consumo del tabaco y, por lo
tanto, los efectos nocivos ocasionados por este producto.
La
complejidad del problema de salud que representa el tabaquismo
demanda la participación activa de todos: gobierno, organizaciones
internacionales y organismos no gubernamentales, comunidades
e individuos; sólo así podremos legar a nuestros hijos un
México libre del humo del tabaco.
En
1990 el tabaquismo cobró en el mundo 3 millones de vidas
humanas. Hacia 1998 esta cifra se incrementó hasta llegar
a 4.023 millones de muertes anuales. Se estima que, de seguir
esta tendencia en el consumo del tabaco, el número de muertes
atribuibles a esta adicción será de 8.4 millones en 2020
y hacia 2030, podrían registrarse 10 millones de muertes
anuales, lo que convierte al tabaquismo en la principal
causa de muerte prevenible.
Millones
de muertes por tabaquismo
en
el mundo

Desafortunadamente,
de las poco más de cuatro millones de personas que en todo
el mundo morirán durante 2001 a causa del tabaquismo, un
alto porcentaje no tomó personalmente la decisión de consumir
tabaco. Sin embargo, como fumador pasivo adquirió los mismos
riesgos para su salud que un sujeto que al consumir tabaco
pudo asumir personalmente las consecuencias.
El
tabaquismo se considera un grave problema de salud pública.
Se estima que alrededor de 122 personas mueren diariamente
en México por causas vinculadas al consumo de tabaco. Cabe
señalar que muchas de las enfermedades asociadas con este
hábito producen invalidez, lo que implica un alto costo
social y económico.
Percepción
del riesgo Resulta muy revelador observar que existen pruebas
de que muchos fumadores no son plenamente conscientes de
las altas probabilidades que tienen de contraer enfermedades
o de morir prematuramente a causa del tabaquismo. Este es
el principal costo velado de la adicción.
Al
parecer, entre la población de ingreso medio y bajo el conocimiento
acerca de los riesgos para la salud asociados con el consumo
de tabaco es, en el mejor de los casos, parcial, ya que
la información sobre estos riesgos es muy limitada. Al respecto,
un estudio de la Organización Mundial de la Salud dio a
conocer que el 61 por ciento de los adultos fumadores que
fueron encuestados consideraba que los cigarros eran "poco
o nada peligrosos", lo que significa que un alto porcentaje
de la población fumadora desconoce los riesgos que conlleva
la adicción al tabaco.
Durante
los últimos años, en los países de alto ingreso la conciencia
de los efectos del tabaco en la salud registró un considerable
incremento. Sin embargo, existe una gran controversia sobre
la medida en que los fumadores de estos países perciben
adecuadamente sus riesgos de enfermedad. Varios estudios
realizados en los últimos veinte años ofrecieron conclusiones
diferentes sobre la exactitud de las percepciones individuales
de los riesgos asociados al tabaco.
Entre
los grupos de alto riesgo del tabaquismo se encuentra el
de los adolescentes, quienes por su corta edad, y debido
a la permisividad social en cuanto al hábito tabáquico,
pueden no tener una conciencia real sobre el riesgo a la
salud que implica el hecho de fumar.
Igualmente
importante es el hecho de que los nuevos fumadores podrían
subestimar, en gran medida, el costo futuro asociado a la
adicción a la nicotina. Puede considerarse que éste es el
que pagan los fumadores adultos que no tienen la posibilidad
de modificar la decisión que tomaron en su juventud, en
algunos casos, aun cuando así lo deseen.
El
hábito de fumar suele adoptarse en etapas tempranas de la
vida y es muy posible que los adolescentes conozcan menos
que los adultos acerca de los efectos nocivos del tabaco.
Una encuesta realizada entre jóvenes de 15 a 16 años reveló
que más de la mitad de ellos no conocían las enfermedades
relacionadas con el tabaco o sólo podían nombrar una: el
cáncer pulmonar. Aun en los países donde los adolescentes
cuentan con mayor información, el 50 por ciento de ellos
considera que fumar una cajetilla de cigarros al día no
resulta demasiado perjudicial para su salud.
Incluso a los adolescentes a quienes se les han explicado
los riesgos del tabaco, por las características específicas
de esta etapa de la vida, les puede resultar difícil imaginar
que algún día tendrán 25 ó 55 años, por lo que parece poco
probable que las advertencias sobre el daño que el consumo
de tabaco hará a su salud en fechas tan lejanas reduzca
su deseo de fumar. De ahí que las estrategias publicitarias
hayan tomado a los adolescentes como su principal objetivo
de venta.
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