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Una de las razones por las que existe dificultad para acabar
con esta adicción es que los problemas de salud ocasionados
por el tabaquismo no se hacen evidentes en forma inmediata.
Pasan muchos años antes de que el fumador presente síntomas
del algún padecimiento y, frecuentemente, acude a los servicios
de salud cuando ya es demasiado tarde y requiere un tratamiento
costoso.
Las enfermedades asociadas al tabaquismo son de carácter
crónico, irreversible, incapacitante y mortal, lo que da
lugar al deterioro en la calidad de vida de los fumadores
y sus familias, así como la pérdida de años potenciales
de vida saludable, incidiendo en una disminución de la productividad
y en un incremento del ausentismo laboral.
El
consumo reiterado de nicotina lleva a la adicción, caracterizada
por una búsqueda y uso compulsivos del tabaco, aún con el
conocimiento de las repercusiones negativas en la salud
del fumador y su familia. Las consecuencias en la salud
de la exposición continua al tabaco resultan del conjunto
de efectos de la propia sustancia y la forma en que se consume.
El
tabaquismo se asocia estrechamente con una gran diversidad
de enfermedades como el cáncer de pulmón, boca, faringe,
laringe, esófago, estómago, páncreas, cérvico/uterino, renal,
y vesícula; enfermedades del sistema respiratorio como bronquitis
crónica y enfisema; enfermedades del corazón como deficiencia
coronaria y el infarto; así como con enfermedades cerebrovasculares,
como aneurisma, problemas circulatorios e hipertensión.
Por
citar el ejemplo más evidente, los estudios han demostrado
que el riesgo para desarrollar cáncer pulmonar es proporcional
a la cantidad de cigarrillos consumidos diariamente, al
número de años de fumar, a la edad en que se inició el consumo,
a la forma de inhalación y a la cantidad de nicotina y alquitranes
contenidos en los cigarros fumados. También se ha comprobado
que el humo de este producto contiene gran cantidad de sustancias
carcinógenas.
Desde
1980 las enfermedades del corazón, constituyen la primera
causa de mortalidad general en México, llegando a poco más
de 68 mil decesos en 1998, lo que representa 15.4 por ciento
de todas las defunciones.
Seis de cada diez muertes producto de cardiopatías corresponden
a patologías asociadas directamente con el tabaquismo.
Asimismo,
durante los últimos años, tanto en hombres como en mujeres,
la tasa de muerte por cáncer pulmonar ha aumentado. Sin
embargo, aún prevalece una mayor incidencia de casos en
hombres que en mujeres.
En la actualidad, por cada cinco hombres que mueren a causa
de esta enfermedad, dos mujeres caen víctimas del cáncer
pulmonar.
Diversos
estudios han demostrado que el humo del tabaco contiene
gran cantidad de sustancias carcinógenas. Los factores hereditarios
juegan, asimismo, un papel importante en el grado de vulnerabilidad
para desarrollar cáncer, por tanto, las acciones preventivas
de salud deben valorar estos factores.
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