México D.F., 07 de Febrero del 2005 |
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| Mensaje del secretario de Salud, doctor Julio Frenk Mora,en la ceremonia por los 100 años de la fundación del Hospital General de México |
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Buenos días a todas y a todos, muchas felicidades. Señor Presidente de la República, licenciado Vicente Fox Quesada; señor doctor Francisco Higuera Ramírez, director general del Hospital General de México; senador Joel Ayala Almeida, presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado; senador Elías Miguel Moreno Brizuela, presidente de la Comisión de Salud y Seguridad Social de la Cámara de Senadores; señor diputado Marco Antonio García Ayala, secretario General de nuestro Sindicato de Trabajadores de la Secretaría de Salud; distinguidas personalidades del presidium, señores secretarios de salud de los estados, señores directores generales de los Institutos Nacionales de Salud y de los hospitales federales de referencia; distinguidos miembros de la Junta de Gobierno del Patronato y de la Sociedad Médica del Hospital General; muy estimados maestros, médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y todos los demás miembros del personal de este gran hospital. A las 10 de la mañana del domingo cinco de febrero de 1905, se inauguró el Hospital General de México y con él, una nueva era de la medicina mexicana universal, aquel era un México radicalmente diferente al de hoy, con menos de 15 millones, tres cuartas partes de los cuáles vivían en el campo, una persona nacida ese año podía esperar vivir a penas 28 años y tres de cada 10 niños morían antes de su primer cumpleaños. Las principales causas de mortalidad infantil era la tos ferina, la neumonía, el paludismo y la viruela, ésta última, enfermedad que cobro 15 mil vidas ese año. En ese México de los albores del siglo XX no existían instituciones dedicadas específicamente a la atención de la salud, la administración pública carecía de una Secretaría de Estado o un departamento administrativo que velará por la salud pública, los hospitales eran espacios indiferenciados, entregados más a la caridad y al consuelo que a una acción terapéutica eficaz. Todo el país contaba con 2 mil 500 médicos, menos de la centésima parte de los que existen hoy, ante esta situación de insalubridad y de vacío institucional, una generación excepcional de médicos mexicanos emprendió la hazaña de construir un sistema moderno de salud. En ese grupo destacaba la figura de Eduardo Liceaga, en la visión y en la obra de aquellos fundadores, así como de quienes le sucedieron, encontramos las semillas de las grandes instituciones que protagonizaron lo que podemos llamar sin exageración, la revolución de la salud del siglo XX. Con una asombrosa capacidad de anticipar el futuro, el doctor Liceaga dio cuerpo al concepto moderno de hospital, basado en la atención de calidad, la enseñanza de excelencia y la investigación de vanguardia. Baluarte de la medicina mexicana, el Hospital General de México ha sido el mejor ejemplo del hospital escuela, ha sido también el semillero de las especialidades médico quirúrgicas y cuna de los primeros Institutos Nacionales de Salud. A lo largo de estos cien años de existencia el Hospital General ha sido testigo de acontecimientos trascendentales en la historia del país y protagonista de muchos de ellos, sin exagerar podemos afirmar que directa o indirectamente ha tocado la vida de todas y todos los mexicanos, en diez décadas ha transitado por momentos decisivos para México como la Revolución de 1910, el Movimiento Estudiantil de 1968, fue herido gravemente por los sismos de 1985 y en sus devastadas instalaciones se inscribieron pasajes de admirable heroísmo por parte de sus médicos y enfermeras en el rescate de supervivientes. La fortaleza que le dan sus orígenes y su gente, hacen del Hospital General de México una de las instituciones nacionales de mayor influencia y autoridad moral, sin su activa presencia resulta imposible entender y aquilatar en toda su dimensión los orígenes del desarrollo de nuestro sistema contemporáneo de salud. La magnitud de la labor asistencial es muestra elocuente de los beneficios que brinda a la sociedad mexicana, durante un día hábil típico, se producen aquí 245 atenciones de urgencia, 178 egresos hospitalarios, 175 cirugías y dos mil 800 consultas. Si el Hospital General de México fuera un estado de la República, ocuparía el sexto lugar a nivel nacional en el número de cirugías realizadas por año. Las conmemoraciones son el momento propicio para hacer un recuento del camino andado, de los logros alcanzados y de las dificultades sorteadas, son también la ocasión para reconocer el esfuerzo de aquellos que han contribuido de manera especial a esa obra, por eso en este acto tan significativo el señor Presidente de la República acaba de entregar un reconocimiento especial a un grupo destacado de trabajadores que han dedicado 35 años o más de su vida al servicio del hospital y sus pacientes, felicidades a ellos y a través de ellos y ellas, felicidades a todo el personal de este hospital. Toda conmemoración es además la oportunidad para fijar nuestramirada en el horizonte, para renovarnos y trazar hacia el futuro la ruta que permita poner a nuestras instituciones a la altura de los retos actuales. En esta tarea contamos con el talento de los médicos, las enfermeras, los investigadores, las trabajadoras sociales y todos los integrantes del gran ejército de trabajadores de Salud. Hoy el Hospital General de México se encuentra comprometido con el proceso de cambio y aborda decidido el desafío de la modernización para seguir cumpliendo con su misión en los nuevos tiempos de la democracia mexicana. Por ser el mayor recurso de atención para la zona metropolitana de la ciudad de México y por su liderazgo en toda la República, el Hospital General está llamado a jugar un papel central en la reforma estructural del sistema de salud que está impulsando el Presidente Vicente Fox, en efecto el Hospital General tienen aportaciones vitales que hacer para enfrentar cada uno de los tres retos que han motivado esa reforma, la equidad, la calidad y la protección financiera. Por lo que hace a la equidad ustedes han centrado siempre sus esfuerzos en la atención de los pobres, la reforma en curso busca igualmente beneficiar a la población que ha quedado excluida de la seguridad social, para esa población se diseñó y puso en marcha el nuevo Seguro Popular como el gran instrumento que permite brindar protección financiera a todos y evitar que las familias mexicanas se empobrezcan por los costos de la atención. Con la reforma en marcha se ha integrado ya el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, el cual permitirá cubrir la atención de pacientes de todo el país en servicios de lata especialidad como los que ofrece este hospital. El complemento indispensable de la protección financiera es la calidad, la cual se basa en la innovación a fin de dar a los ciudadanos la calidad que demandan y merecen. El Presidente Fox está impulsando esquemas innovadores de inversión como el arrendamiento financiero a través de la Banca de Desarrollo. Hoy el Hospital General vuelve a marcar el rumbo al ser la primera institución pública que adquiere un acelerador lineal con el apoyo de BANOBRAS, este equipo que acaba de ser inaugurado por el Presidente de la República, es uno de los más modernos de su género en América Latina, en el se combina pues la innovación tecnológica, con la innovación financiera. A nombre del Sistema Nacional de Salud deseo expresar nuestro agradecimiento al Presidente de la República por la prioridad que ha dado a la inversión en salud. En los cuatro años de su gobierno se han construido, ampliado o puesto en operación plena mil 520 unidades de atención de todos los niveles de complejidad. Gracias a los recursos presupuestales y a los nuevos esquemas financieros, estamos viviendo en todo el país un impulso sin precedente al equipamiento médico que está poniendo al alcance de las personas más pobres las tecnologías más avanzadas. No sólo eso, merced a la reforma de ley que estableció el Seguro Popular, la Secretaría de Salud está contando con los recursos que finalmente nos están permitiendo resarcir los rezagos acumulados. Estamos pues sentando las bases para la nueva revolución de la salud del siglo XXI. Señor Presidente, amigas y amigos. Entre las muchas lecciones que nos dejó el doctor Eduardo Liceaga y todos aquellos que han contribuido a forjar la grandeza del Hospital General, está la de mostrarnos que los mexicanos y las mexicanas somos capaces de crear instituciones a la vanguardia internacional. Cien años de servicio se construyen pacientemente, día a día, en el esfuerzo cotidiano por atender a los enfermos, formar a las siguientes generaciones de profesionistas y hacer avanzar el conocimiento científico, el progreso solo es posible mediante el desarrollo perseverante de instituciones, donde el talento de cada persona se multiplica en la sinergia de los valores compartidos, de tal forma que podemos trascender la temporalidad inevitable de los individuos para crear un legado perdurable. Quienes hoy laboran en el Hospital General de México son herederos de una tradición centenaria y deben sentirse orgullosos de ella, es una tradición respetuosa de su legado histórico pero al mismo tiempo intensamente dinámica para impulsar sin reservas el progreso que demandan los nuevos tiempos, con la doble arma de la tradición y el dinamismo, ustedes sabrán enriquecer ese legado para que en su segundo centenario el Hospital General siga siendo la institución grande y generosa que tanto le ha dado a México. Muchas gracias y muchas felicidades.
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